Las ojeras eran un nido en el que los náufragos esperaban turno para columpiarse
Ni siquiera entonces tengo nada contra la vida.
Anne Sexton.
He puesto en venta mi antiguo cuerpo.
Han tenido que inaugurar una nueva sección en el periódico
ya que mi sombra ocupaba demasiados renglones
para un anuncio estándar
Y las ojeras eran un nido en el que los náufragos
esperaban para columpiarse.
Ahora la transacción está cerrada,
y deseo estar quieta,
ser una mujer desnuda y poder vivir en cualquier cuadro
de Lucien Freud .
Me he desnudado tan pocas veces
al menos de alma para adentro,
que la madrugada trae consigo un calor insospechado, una trampa.
He llamado por teléfono y me he definido como silueta
pero no soy mas que una línea recta que viaja en
coches de alquiler.
Es curioso lo barato que sale mentir en medio de la noche.
Se trata de inversión mínima
aunque imprescindible para salvarse de uno mismo
por que sin elegancia,
la vida no es mas que una muerte disfrazada de ruido.
Sonia Fides.
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