domingo, 16 de diciembre de 2012
3
Se acordaba una otra vez de cuando estaba acostada en su cama: no le recordaba a nadie de su vida anterior.No era ni una amante ni una esposa.Era un niño al que había sacado de un cesto untado de pez y había colocado en la orilla de su cama.Ella se durmió.El se arrodillo a su lado.Su respiracion afiebrada se acelero y se oyó un débil gemido.Apretó su cara contra la de ella y le susurro mientras dormía palabras tranquilizadoras. Al cabo de un rato sintió que su respiracion se serenaba y que la cara de ella ascendía instintivamente hacia la suya. Sintió en su boca el suave olor de la fiebre y lo aspiro como si quisiera llenarse de la intimidades de su cuerpo. Y en ese momento se imagino que ya llevaba muchos años en su casa y que se estaba muriendo. De pronto tuvo la clara sensacion de que no podría sobrevivir a la muerte de ella. Se acostaría a su lado y querria morir con ella. Conmovido por esa imagen hundió en ese momento la cara en la almohada junto a la cabeza de ella y permanecio así durante mucho tiempo.
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